22 de diciembre de 2010

En falta...

Hay días buenos y hay días mejores, pero hoy no ha sido uno de estos días… Pasas por mi lado, respiro hondo y sigo con mis pensamientos…



Me siento sola y perdida, quiero envolverme en tu calor, que me abraces, sentir tu respiración acelerada cuando estás cerca de mí, siento mi corazón a mil por hora y no lo puedo para porque es lo que me provocas, me gusta tu olor, tu mirada de niño, tu mirada de amor. Quiero que me vuelvas a mirar así, quiero que me roces suavemente , que me busques. Me encantan las sensaciones que tuve cuando estuvimos juntos.


Lloro porque no quiero que me olvides, lloro porque echo de menos todo, lloro porque no estás conmigo. Lloro porque sé que me olvidarás y yo no podré olvidarte…


19 de diciembre de 2010

Cayendo de tu vacío...

Mis sentidos están envueltos por la sombra de tu ausencia. Y aún así me sorprendo por la misteriosa oleada de calidez que me inunda. No puedo estar triste por mucho tiempo. La niebla poco a poco se va fundiendo con la tierra y el sol, las lágrimas han regado una maceta vacía en la que parece surgir vida.

Respiro hondo, cojo aire y me levanto. Al frente todo está en tinieblas, tengo que empujar con fuerza para avanzar.

11 de diciembre de 2010

Ya no estás

No te preocupes por mí, mañana estaré bien y volveré a sonreír. Volveré a ser la chica simpática y divertida que hablaba más de la cuenta, que no podía callarse, todo lo tenía que contar. Volveré a irradiar inocencia y jovialidad.



Será como si no hubiese pasado nada, como si tú no te hubieras cruzado en mi camino, como si no nos hubiésemos conocido. Todo volverá a ser igual que antes de conocerte. Seguiré en mi mundo de sueños y aventuras imaginadas, seré la princesa de todos mis cuentos de hadas.


De vez en cuando me tocaré el corazón y notaré una pequeña línea, la marca de que hubo una cicatriz, una herida; que con el tiempo se convirtió en una pequeña y finísima línea. Que al rozarla con las yemas de los dedos me recuerda un instante de mi vida en el que fui feliz y que duró un suspiro. Apenas me dejaste que soñara contigo, apenas me dejaste entrar en tu vida, pero tú ya habías inundado mi existencia. Respiraba cuando tú me dabas permiso para hacerlo, sentía cuando tu mirada inesperadamente se posaba en mí. Tus gestos no denotaban nada hacia mí, pero yo te sentía cerca.


Te recuerdo y me estremezco, mis pensamientos vuelan a los mágicos momentos que me diste. De repente, todo se vuelve frío, no siento la calidez de tus labios, cerca de los míos. No siento tus manos en las mías, sólo siento frío.


Todo está vacío, estoy sola. Ya no estás.