Mi corazón ha dejado de bailar, las estrellas ya no brillan para
mí, el aire me abraza frío, mi cuerpo se encoje entre mi abrigo.
Mi rutina me distrae de la realidad que quiero. Mis trabajos me
hacen perder los sueños, mis preocupaciones me llenan la vida.
¡qué suerte la mía!
Sin tiempo de pensar en nada, sin tiempo de pensar en nadie.
Dejando a un lado el sufrimiento del corazón olvidado. Dejándolo todo para que
no haya más esperanzas, para que no haya más tiritas en el cajón de las
lágrimas. Sin pensar en lo que podrá ser, sin esperar a que nada pase.
Nada va a pasar, nada va a ser, nada hay que esperar, solo dejaré
pasar el tiempo, sólo viviré lo que está previsto, sólo lo que se espera de mí.
No hay nada que mirar delante, levanto la cabeza, abro los ojos:
todo es blanco.
Fin para los sueños, fin para las ilusiones, fin para los cuentos
de hadas. Todo será realidad, todo será sufrimiento, será lo que tiene que ser,
nada de nada.

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