6 de julio de 2013

simpleza

La vida sigue igual, todos son felices, al menos en apariencia, hasta yo. Ante todos soy risueña, por dentro sólo hay tristeza, envidia por la felicidad que sienten los demás; rabia por no ver un final distinto al que ya tengo planeado. No hay otra opción. 

Vuelvo a ser yo, la sola, la triste, la melancólica.


La esperanza no se pierde, y el optimismo es mi punto fuerte, pero la cruda realidad machaca ese atisbo de posibilidad de cambio. 

Estoy cansada de luchar por conseguir algo diferente, no quiero continuar esforzándome por algo que no va a ocurrir, por algo que no me pertenece.

Ahora sí que me voy a dejar llevar por el camino de la nada, del destino solitario. Sin compromisos, sin ataduras. Sólo yo.

No voy a mirar al futuro, sólo lo que tengo delante,para que más! Es un dolor de cabeza menos pensar en lo que va a pasar. Mejor no esperanzarse con nada, mejor no pensar. Sólo dejar que el tiempo pase.

Me centraré en los pequeños placeres que me evaden del mundo real y dejan que mi imaginación vuele. Viviré en mi mundo de fantasía e irrealidad.





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